Un tren de lujo por los Andes peruanos

De repente sentí que tenía falta de aire y palpitaciones. Pensé que era la altura.

Estaba en Cusco, Perú, a unos 11,000 pies por encima del nivel del mar, sorbiendo nerviosamente mi mate de coca, un té amargo hecho de hojas de coca al que cuesta un poco acostumbrarse, pero que nos ayudó a ajustarnos a los efectos de la altitud. Estaba entusiasmado de participar en un viaje único: el viaje inaugural del Belmond Andean Explorer –el primer tren de lujo con vagones dormitorio de Sudamérica– que forma parte de Peru Rail, que también opera el Hiram Bingham, otro tren de lujo que hace viajes diarios de Cusco a Machu Picchu.

 

 

El Belmond Andean Explorer cuenta con dos enormes locomotoras que arrastran cómodamente 18 vagones a través de los Andes. El tren tiene capacidad para 48 pasajeros con un servicio de concierge que cuenta con personal disponible para atender las necesidades de los viajeros las 24 horas.

Los pasajeros pueden escoger entre tres tipos de cabinas, cada una con su propio baño y ducha privados. Una de las opciones es la ultraespaciosa cabina de cama doble (de 141 pies cuadrados), la cabina de dos camas (de 80 pies cuadrados) y la cabina de litera (de 60 pies cuadrados). El tren también cuenta con dos comedores grandes, una boutique, biblioteca, piano bar, un salón de cócteles y un vagón de observación con asientos al aire libre que facilitan entablar relaciones con otros viajeros, relajarse y disfrutar de las fabulosas vistas de los Andes peruanos.

En la estación de Cusco fuimos recibidos por Lorenzo Sousa, presidente del directorio de Peru Rail, fundador y principal accionista de Peru Belmond Hotels, amigo desde hace mucho tiempo, quien me invitó a participar en el viaje inaugural. Sousa tuvo unas cálidas palabras de bienvenida y saludó personalmente a todos los viajeros. Entonces comenzaron las festividades con un grupo de bailarines y músicos autóctonos, que crearon un ambiente propicio para subir al tren.

 

Recepción para los invitados del Andean Explorer. 
Marco Ruíz mruiz@miamiherald.com

 

Una vez dentro, sirvieron champaña y nos detuvimos a admirar el diseño de Inge Moore, del MUZA Lab de Londres. El interior se diseñó para establecer una conexión con los Andes Peruanos. Por ejemplo, dijo Moore, se pueden apreciar los colores y las texturas de la naturaleza peruana en los tonos blancos suaves de alpaca y los tonos grises de la pizarra andina, así como las texturas de los tejidos y artesanías.

El tren, construido en la primera mitad del siglo XX, llegó a Perú procedente de Australia. Sousa lo hizo renovar pero mantuvo el estilo de sus primeros años. La decoración, desde las lámparas hasta el diseño del cielo raso de las cabinas, me llevó de regreso a esa era. Pero rápidamente volví al presente, porque el Belmond Andean Explorer pone todas las amenidades modernas a la mano, todo excepto Wi-Fi, pero a final de cuentas eso no importó.

 

La cantante Pierina Less en el Piano Bar del tren.
Marco Ruíz mruiz@miamiherald.com

 

Entonces comenzó a sonar el pito del tren, mientras se escuchaba el rugir de los motores, y de repente el paisaje comenzó a correr ante nuestros ojos.

Parecía que la vida no podía ser mejor, pero los días siguientes probaron que sí.

Toda la comida que se sirve en el tren es gourmet, preparada por el chef Diego Muñoz, uno de los mejores de Perú, en colaboración con el Belmond Hotel Monasterio, en Cusco.

“A Perú hay que experimentarlo no solo visualmente, sino también con el paladar. Nuestro menú se ha creado con mucho cuidado, de manera que la comida no sólo es deliciosa, sino también poco pesada, porque cuando uno viaja a una altura de 15,000 pies sobre el nivel del mar, lo que menos quiere es tener problemas digestivos”, dijo Sousa.

El tren atravisea el Paso de La Raya, que está a 14,150 pies sobre el nivel del mar.
Marco Ruíz mruiz@miamiherald.com

 

Es común que muchas personas sufran los efectos del soroche –como se llama en Perú a los efectos de la altura sobre el cuerpo– porque el tren atraviesa elevaciones de envergadura. Con este fin, el Belmond Andean Explorer ha instalado un sistema de oxigenación en cada cabina, y en el tren viaja una enfermera como precaución adicional.

El tren ofrece varios tipos de recorridos: de una noche y de dos. Yo participé en el de dos noches.

El primer día, cuando salimos de Cusco, la primera escala fue en Raqch’i, con sus majestuosas ruinas, entre ellas el Templo de Viracocha, que se cree es la mayor estructura techada del imperio inca.

Los Uros son una tribu que vive en una de las 50 islas que están en el Lago Titicaca.
Marco Ruíz mruiz@miamiherald.com

En el segundo día nos despertamos temprano para ver el hipnotizante amanecer sobre el lago Titicaca, antes de desayunar.

Después bajamos del tren y tomamos una embarcación para visitar las famosas islas flotantes de Titicaca y conocer a sus habitantes. Nos recibieron con un mar de sonrisas y el guía nos mostró las cosas fascinantes que hacen esas personas de la etnia uru con los juncos acuáticos conocidos como totora, que sacan del lago y se usaron para los cimientos de las islas flotantes.

El viaje continuó entonces hasta llegar a la increíble isla de Taquile. Para entonces yo tenía mucha hambre, y para mi suerte nos ofrecieron el plato tradicional del lugar en el único restaurante de la isla.

El restaurante está en la cima de una montaña junto a la playa Collate. Bailarines tradicionales hicieron una presentación al grupo y después hicimos un recorrido corto a pie por la montaña hasta llegar al otro lado de la isla.

 

El comité de bienvenida de la isla de Taquile. Sus habitantes hablan Quechua y son conocidos por su artesanía textil.
Marco Ruíz mruiz@miamiherald.com

Allí disfrutamos de una cena deliciosa. Llegado el final de la jornada, me fui a mi cabina para una ducha tibia y un necesario descanso.

Al día siguiente, los suficientemente valientes nos levantamos a las 5 a.m. para una caminata hasta el lago Saracocha, donde quedamos completamente asombrados por la salida del sol más espectacular que he visto. Este paisaje surrealista duró sólo 20 minutos, pero los colores y los reflejos fueron inolvidables.

Vista del atardecer en el lago Saracocha, localizado a 13,566 pies sobre el nivel del mar.
Marco Ruíz mruiz@miamiherald.com

Después del desayuno, fumos a las Cuevas de Sumbay. El tiempo estaba seco y caliente, de manera que me llevé una botella de agua y me preparé para bajar por un cañón con nuestro guía para visitar las pinturas rupestres de 8,000 años de antigüedad en las cuevas.

Al final de la jornada regresamos caminando, descansando de vez en cuando por la falta de aire, llegué al tren para nuestro destino final: Arequipa, llamada la Ciudad Blanca por sus encantadores edificios de piedra blanca, antigüedades y atmósfera romántica y nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Arequipa es una de las ciudades más importantes de Perú, conocida por su inigualable cocina. Uno de los platos que más recomiendo es el chupe de camarones. Es enorme, de manera que una porción regular es suficiente para dos personas.

 
Arequipa es una de las ciudades más importantes de Perú, conocida por su inigualable cocina y nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Marco Ruíz mruiz@miamiherald.com

En Arequipa, el Belmond Andean Explorer llegó a su destino final. El equipaje nos esperaba cuando bajamos del tren, donde músicos y bailarines nos despidieron.

Marco Ruiz es ilustrador y diseñador de gráficos informativos en el Miami Herald. Nacido en Lima, Perú, ha visitado más de 50 países.

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Fuente: El nuevo herald

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